Tuesday, November 7, 2017


UN SER CAPAZ DE LA BELLEZA

“Todos ponemos un toque de belleza al luchar contra la injusticia y la miseria, contra lo repugnante y agresivo. No es la belleza aparente, engañosa, pasajera. Sino la belleza de los vínculos perdurables, de la fidelidad a las palabras, las alianzas, del respeto.”

“El hombre plasma su humanidad en el arte. Cuando lo hace con maestría, crea obras maestras. Cuando se descubre, sobre la huella creadora, una como densidad de su ser por el modo en que se expresa, la obra produce en nosotros admiración, pasmo, gozo. Hay obras de arte en las que puede decirse “ecce homo”, “he aquí al hombre”, como en versiones siempre inéditas, en una novedad que no deja de sorprender y por la que llegamos a intuir que hay en el hombre algo inagotable de su humanidad, en sus múltiples facetas.

El hombre es capaz de belleza en sus distintas dimensiones. Como ser cultural, histórico, corpóreo. Pero sobre todo, en su ser social, en la relación con los demás, en la amistad, los encuentros. Así hablamos de la belleza de la amistad, de la familia, de una relación íntima, de un gesto, de una caricia, etc. La capacidad de captar lo bello, en todas sus formas, dice que el hombre ve más, siente más, puede más que el resto de los animales. Dice también que el hombre es creador y recreador del mundo. No es creador en sentido absoluto, pero sí en un sentido eminente, al grado de que creemos atisbar su semejanza con Dios en su capacidad de lo perfecto, lo que tiene proporción, mesura, equilibrio.

Cuando esto ocurre en el orden de la relación humana asistimos a los momentos más significativos de la vida y encontramos motivos de celebración, fiesta y acción de gracias. Agradecemos la capacidad de entrega de los padres hacia los hijos, y así como la capacidad de hacer de la relación filial un lugar privilegiado del cuidado, la atención y la caridad. Agradecemos el amor de pareja en todo lo que tiene de celebración de la vida y cuidado de la misma, de generación y trascendencia. Agradecemos una sociedad en la que hay relaciones ciudadanas cordiales, respetuosas de la ley, atentas a las necesidades de los demás. Agradecemos un buen gobierno, una autoridad bien ejercida, un orden jurídico fundado en la justicia. En todo ello hay una inmensa belleza.

 El hombre es capaz de ella, de gozarla y, así, de hacerse más humano. Es capaz de plasmarla estéticamente, de decirla, poetizarla. En la sociedad todos somos artistas potenciales. Todos ponemos un toque de belleza al luchar contra la injusticia y la miseria, contra lo repugnante y agresivo. No es la belleza aparente, engañosa, pasajera. Sino la belleza de los vínculos perdurables, de la fidelidad a las palabras, las alianzas, del respeto. Es la belleza de una libertad por la que unos a otros nos quitamos las cadenas del odio y de la incomprensión. El hombre es el ser capaz de la belleza del encuentro, en el que la presencia de unos con otros es un presente que suspende el tiempo; de la belleza del perdón, del reencuentro, del reconocimiento de los límites, y de la bendición al Creador, por poder alabarlo por ser el mundo bello, y por ser el mismo hombre, finito, bueno y bello. La capacidad de belleza es indicio del artista en ciernes, de la condición del hombre como voz de un coral inconcluso, de su ser inacabado.”

Dr. Luis Armando Aguilar Sahagún(*)


(*) Profesor e investigador del Doctorado en Educación del Programa Interinstitucional (Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio (ISIDM); Centro de Estudios Pedagógicos y Sociales (CIPS); Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y Universidad La Salle de Guadalajara, México.

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Thursday, November 2, 2017


ESTO TAMBIÉN PASARÁ...

Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.



“Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte: - Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total...

Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje –el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas –le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía “ESTO TAMBIÉN PASARA”.

Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo. El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo: -Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

-¿Qué quieres decir? –preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

-Escucha –dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero. El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo:

-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.”

LEYENDA POPULAR


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Sunday, October 22, 2017



MANIFESTO 2000

Por una Cultura de la Paz y la no violencia


El Manifiesto 2000 –Año Internacional para la Cultura de la Paz- ha sido formulado por los Premios Nobel de la Paz para que el individuo asuma su responsabilidad. No es ni un llamamiento, ni una petición dirigida a instancias superiores. Es la responsabilidad de cada ser humano de convertir en realidad los valores, las actitudes, los comportamientos forjadores de una Cultura de Paz.

Cada ciudadano puede actuar en el marco de su familia, su localidad, su ciudad, su región y su país practicando y fomentando la no violencia, la tolerancia, el diálogo, la reconciliación, la justicia y la solidaridad día a día.

El 4 de marzo de 1999, en París, el Manifiesto 2000 se dió a conocer proponiéndose a la firma del público alrededor del mundo. El objetivo es que puedan reunirse cien millones de firmas al amanecer del tercer milenio cuando tenga lugar la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre del año 2000.

El Manifiesto 2000 se encuentra abierto para que las organizaciones que lo deseen puedan ser eco del emprendimiento y colaboren con su difusión.

El Manifiesto 2000 es parte esencial de la celebreción del Año Internacional de la Cultura de Paz, y es por esto que se ha utilizado el mismo logotipo de las dos manos unidas como símbolo para ambos casos.

Participar de esta iniciativa firmando el Manifiesto 2000 y promoviéndolo en su entorno es la mejor manera de difundir el Año Internacional de la Cultura de Paz.

Sin lugar a dudas, todos estos hechos e iniciativas y el comienzo de una década dedicada a la Cultura de Paz, demuestran que un nuevo orden mundial asoma en el horizonte de una humanidad agobiada por las guerras, y que crear un mundo en Paz depende no sólo de los gobiernos, sino también de todas las personas que componen la sociedad humana.


Texto del Manifiesto


“Reconociendo mi parte de responsabilidad ante el futuro de la humanidad, especialmente para los niños de hoy y de mañana, me comprometo en mi vida diaria, en mi familia, mi trabajo, mi comunidad, mi país y mi región a:

    . respetar la vida y la dignidad de cada persona, sin discriminación ni prejuicios;

    . practicar la no violencia activa, rechazando la violencia en todas sus formas: física, sexual, psicológica, económica y social, en particular hacia los más débiles y vulnerables, como los niños y los adolescentes;

    . compartir mi tiempo y mis recursos materiales cultivando la generosidad a fin de terminar con la exclusión, la injusticia y la opresión política y económica;

    . defender la libertad de expresión y la diversidad cultural privilegiando siempre la escucha y el diálogo, sin ceder al fanatismo, ni a la maledicencia y el rechazo del prójimo;

    . promover un consumo responsable y un modo de desarrollo que tenga en cuenta la importancia de todas las formas de vida y el equilibrio de los recursos naturales del planeta;

   .  contribuir al desarrollo de mi comunidad, propiciando la plena participación de las mujeres y el respeto de los principios democráticos, con el fin de crear juntos nuevas formas de solidaridad.”




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Monday, October 16, 2017




FRAGMENTOS PARA UNA POÉTICA EDUCATIVA

“Enseñar cómo dar, no como mezquindad partida: dar lo que nos viene, lo que no es nuestro, lo que todavía no nace ni muere, dar la voz que ya se tenía en el instante que no se sabía. Enseñar cómo partir, no como llegada a puerto.”


“Pensar como escuchar. Todo pensamiento nace en otro sitio, en otra soledad, en otra persona. La noche no puede ordenarse a voluntad, ni tampoco los ríos recorren los sitios que deseamos. Un concepto se sostiene por la fuerza brutal de lo que no miramos, por la banalidad de creer en lo que apenas está frente nuestro o por todo aquello que se vuelve indiferente a las palabras. ¿Qué pensar, cómo hacerlo cuando uno no va hacia el tiempo, sino el tiempo hacia uno? Pensar a partir del anuncio de un abismo: lo que creíamos antes no eran más que muletas precarias derrumbadas al caminar de espalda. Pensar como desear: la boca tiembla. Pensar como fragilidad: el sentir es primero. Pensar como temblor de la lengua: uno debería callarse si quisiéramos que algo ocurra.

Mirar como tocar. Hacer de cuenta que es posible acariciar las rarezas, tocar la parte más esquiva del sol, o la curva del relámpago, o la transparencia de los lados de la lluvia. Mirar con prudencia, para que el tiempo se lleve su propia soledad. Mirar con estupor: como si el deseo estuviera encendido desde antes. Mirar con ternura: como si no hubiera más que infancia. Mirar con sencillez: lo mirado no precisa ser nombrado ni arrastrado. Mirar como acompañar un cuerpo aún indeciso. Mirar para afirmar lo presente, lo que permanece ni muy lejos ni muy cerca: mirar enredado al alrededor. Mirar como lo opuesto de escaparse. Mirar como escuchar.

Enseñar como mostrar. No como torsión hacia el dolor: mostrar el árbol que aún no existe, la trayectoria invisible de un sonido hasta su inesperada palabra, la rebelión de una idea y sus cenizas, el instante en que la lluvia es posterior a su semblanza. Enseñar como señalar, no como acusación de ignorancia: señalar hacia lo más lejano y lo más próximo, darse cuenta de lo mínimo y olvidar lo absoluto, mirar hacia los lados como quien se sumerge en turbulencias. Enseñar cómo dar, no como mezquindad partida: dar lo que nos viene, lo que no es nuestro, lo que todavía no nace ni muere, dar la voz que ya se tenía en el instante que no se sabía. Enseñar cómo partir, no como llegada a puerto. (…)

Educar como caminar. Encontrar el propio paso, el propio peso y la propia liviandad, la breve y fugaz medida de los átomos, las circunferencias y las páginas escritas o todavía blancas. Quitarse de uno, de lo que yo se es, de lo que yo se sabe: lo idéntico a sí mismo no provoca sino necedad y hartazgo. Irse al mundo: a las tumbas de los poetas, a los cielos próximos, al pasado menos reciente, a la duración de lo frágil, a los gestos que todavía están inmóviles. Educar como retirarse, irse lejos de casa, lejos de todo punto de partida. Educar como respiración: nada se aprende del ahogo. Educar como escapar: de la apatía, de la tiranía, del vozarrón. Educar como regresar a ese sitio donde nunca estuvimos antes.”

Carlos Skliar (*)


(*) Autor, ensayista y poeta argentino, Carlos Skliar es doctor en Fonología, especialidad en Problemas de la comunicación humana, con estudios de posdoctorado en Educación por la Universidad Federal de Río Grande do Sul, Brasil y por la Universidad de Barcelona, España. Actualmente se desempeña como Investigador Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Argentina, CONICET y como coordinador del área de educación de FLACSO, Argentina, donde coordina el proyecto Experiencia y alteridad en Educación, junto con Jorge Larrosa (Universidad de Barcelona). Autor, entre otros, de los libros: La educación de los sordos (1997); La educación (que es) del otro. Argumentos y desierto de argumentos pedagógicos (2007), etc.




Tuesday, October 3, 2017



AMAR EDUCA

Para que el amar eduque hay que amar y tener ternura. 
El amar es dejar aparecer. 


“Cuando decimos que amar educa, lo que decimos es que el amar como espacio que acogemos al otro, que lo dejamos aparecer, en el que escuchamos lo que dice sin negarlo desde un prejuicio, supuesto, o teoría, se va a transformar en la educación que nosotros queremos. Como una persona que reflexiona, pregunta, que es autónoma, que decide por sí misma.

Amar educa. Si creamos un espacio que acoge, que escucha, en el cual decimos la verdad y contestamos las preguntas y nos damos tiempo para estar allí con el niño o niña, ese niño se transformará en una persona reflexiva, seria, responsable que va a escoger desde sí. El poder escoger lo que se hace, el poder escoger si uno quiere lo que escogió o no, ¿quiero hacer lo que digo que quiero hacer?, ¿me gusta estar dónde estoy?”, son algunas de las preguntas que aparecen.

Para que el amar eduque hay que amar y tener ternura. El amar es dejar aparecer. Darle espacio al otro para que tengan presencia nuestros niños, amigos y nuestros mayores”.

H. Maturana (*)

(*) Premio Nacional de Ciencias Naturales 1994. Nació el 14 de septiembre de 1928 en Santiago.
Estudió en el Liceo Manuel de Salas y en 1950 ingresó a a Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. En 1954 se trasladó al University College London para estudiar anatomía y neurofisiología, gracias a una beca de la Fundación Rockefeller. En 1958 obtuvo el Doctorado en Biología de la Universidad Harvard, en Estados Unidos. Fue ayudante de la cátedra de Biología del Profesor Gabriel Gasic en la Facultad de Medicina. Entre 1958 y 1960 se desempeñó como investigador asociado en el Departamento de Ingeniería Eléctrica del Massachussets Institute of Technology.
En 1960 volvió a Chile para desempeñarse como ayudante segundo en la cátedra de Biología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile. Entre 1965 y 2000 fue Profesor Titular del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias.
En la década de 1970 creó y desarrolló junto a Francisco Varela el concepto de autopoiesis. En el año 2000 fundó junto a Ximena Dávila el Instituto de Formación Matríztica.


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Monday, September 4, 2017


LA CARTA DE LA TIERRA

El espíritu de solidaridad humana y de afinidad con toda la vida se fortalece cuando vivimos con reverencia ante el misterio del ser, con gratitud por el regalo de la vida y con humildad con respecto al lugar que ocupa el ser humano en la naturaleza.

“Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.

La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. A la Tierra, nuestro hogar, le da vida una comunidad singular de vida. Las fuerzas de la naturaleza hacen que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida. La capacidad de recuperación de la comunidad de vida y el bienestar de la humanidad dependen de la preservación de una biosfera saludable, que contenga todos sus sistemas ecológicos, una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio. El medio ambiente global, con sus recursos finitos, es una preocupación común para todos los pueblos. La protección de la vitalidad de la Tierra, de su diversidad y belleza es un deber sagrado.

Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies. Las comunidades están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Un aumento sin precedentes de la población humana ha sobrecargado los sistemas ecológicos y sociales. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Estas tendencias son peligrosas, pero no inevitables.

La elección es nuestra: formar una sociedad global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros o arriesgarnos a nuestra propia destrucción y la de la diversidad de la vida. Se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida. Debemos darnos cuenta de que, una vez satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más. Poseemos el conocimiento y la tecnología necesarios para proveer a todos y para reducir nuestros impactos sobre el medio ambiente. El surgimiento de una sociedad civil global está creando nuevas oportunidades para construir un mundo democrático y humanitario. Nuestros retos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos proponer y concretar soluciones globales.

Para llevar a cabo estas aspiraciones debemos tomar la decisión de vivir de acuerdo con un sentido de responsabilidad universal, identificándonos con toda la comunidad terrestre, al igual que con nuestras comunidades locales. Somos ciudadanos de diferentes naciones y de un solo mundo al mismo tiempo, donde los ámbitos local y global se encuentran estrechamente vinculados. Todos compartimos una responsabilidad hacia el bienestar presente y futuro de la familia humana y del mundo viviente en su amplitud. El espíritu de solidaridad humana y de afinidad con toda la vida se fortalece cuando vivimos con reverencia ante el misterio del ser, con gratitud por el regalo de la vida y con humildad con respecto al lugar que ocupa el ser humano en la naturaleza. (…)

Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida, por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad, por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida.”

LA CARTA DE LA TIERRA, fragmento (*)

(*) La Carta de la Tierra es una declaración de principios éticos fundamentales para la construcción de una sociedad global justa, sostenible y pacífica en el Siglo XXI. La Carta busca inspirar en todos los pueblos un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad compartida para el bienestar de toda la familia humana, de la gran comunidad de vida y de las futuras generaciones. La Carta es una visión de esperanza y una llamada a la acción.
La “Iniciativa de la Carta de la Tierra" es una red global y heterogénea de personas, organizaciones e instituciones que participan en la promoción y en la implementación de los valores y los principios de la Carta de la Tierra.
La Comisión de la Carta de la Tierra —creada como órgano internacional independiente por el Consejo de la Tierra y la organización Cruz Verde Internacional, a principios de 1997— supervisó el proceso de consulta y de redacción de la Carta, aprobó el texto final del documento y lo dio a conocer públicamente en el año 2000. La Comisión mantiene la potestad en lo que al texto de la Carta se refiere. Sus miembros asesoran a la CTI además de ejercer como embajadores de la Carta de la Tierra. En cualquier caso la Comisión ya no participa en la supervisión de la Iniciativa, puesto que dicha responsabilidad se le ha asignado al Consejo de la CTI.


Fuente: http://www.earthcharterchina.org/esp/text.html

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Thursday, August 10, 2017



HOSPITALIDAD: la eficacia del corazón



“La hospitalidad es un valor ético (difícil de definir, por la misma razón), que evoca la apertura a un “nosotros” que genere en las personas la experiencia de que “nada humano me es ajeno”. Evoca realidades próximas como la responsabilidad, la compasión, la solidaridad, la acogida. (…)

Al ejercer la hospitalidad, se invita al otro extraño a formar parte del propio mundo, a abandonar la esfera pública para conocer el terreno de la privacidad. En este sentido, la hospitalidad funciona como punto de intersección entre lo privado y lo público. La acogida hace que el extraño deje de ser extraño y el que acoge se haga con la rica extrañeza de la vida y la considere como oportunidad de aprendizaje. (…)

La acogida de la hospitalidad exige que uno esté atento incesantemente a la meteorología del corazón del otro. La experiencia de sentirse o no acogido está relacionada con diferentes variables y sentidos. Hay una acogida espacial, una acomodación al universo del lenguaje, una acogida en la intimidad del corazón…

Sentirse acogido en el corazón tiene que ver con esa experiencia de confort emocional que uno hace cuando experimenta que lo más íntimo es también observado, contemplado, no juzgado y entrañablemente cuidado por el que acoge.

No habrá palabra oportuna y hospitalaria si no está profundamente arraigada en la gran clave de la hospitalidad, que es la escucha. Sentirse escuchado, comprendido en el mundo de los sentimientos, ser captado en el voltaje emocional con que uno vive, ser visto con el ojo del espíritu, son frutos de la hospitalidad. (…)

La escucha no es un mero accidente o algo irrelevante, sino la condición de posibilidad para comprender al otro. Es la expresión de la recepción propia de la hospitalidad que trasciende el plano de la palabra y del oír y se encarna en todos los sentidos. Escuchar es, más que una técnica, una virtud ética, un hábito que, al cultivarlo, desarrolla a la persona y transforma el entorno. (…)

Quien es acogido nunca viene con “las manos vacías”. El que pide posada –de cualquier tipo que sea- nos regala la posibilidad de desarrollar nuestra humanidad. Acoger ayuda a crecer al posadero. Escuchar ayuda a humanizarse al que escucha. Mirar bien sana la vista del que mira. Aliviar al prójimo ennoblece al galeno. Cuidar nos hace humanos. Y esta oportunidad la da el huésped que, con su vulnerabilidad, se hace fuerte ante la aparente fuerza del posadero. Somos todos sanadores heridos que, en el encuentro, tenemos la posibilidad de crecer.”

José Carlos Bermejo Higuera (*)


(*) Profesor de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, Católica de Portugal y Camillianum de Roma, autor de numerosos libros y artículos en español, portugués e italiano.


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Thursday, July 13, 2017



CADA CUAL CELEBRÁNDOSE A SÍ MISMO...


Había una vez en un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un jardín esplendoroso con árboles de todo tipo: manzanos, perales, naranjos, grandes rosales,... Todo era alegría en el jardín y todos estaban muy satisfechos y felices. Excepto un árbol que se sentía profundamente triste. Tenía un problema: no daba frutos.

-No sé quién soy... -se lamentaba-.
-Te falta concentración... -le decía el manzano- Si realmente lo intentas podrás dar unas manzanas buenísimas... ¿Ves qué fácil es? Mira mis ramas...
-No le escuches. -exigía el rosal- Es más fácil dar rosas. ¡¡Mira qué bonitas son!!
Desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no conseguía ser como los demás, cada vez se sentía más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves. Al ver la desesperación del árbol exclamó:
-No te preocupes. Tu problema no es tan grave... Tu problema es el mismo que el de muchísimos seres sobre la Tierra. No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo. Conócete a ti mismo tal como eres. Para conseguir esto, escucha tu voz interior...
¿Mi voz interior?... ¿Ser yo mismo?... ¿Conocerme?... -se preguntaba el árbol angustiado y desesperado-. Después de un tiempo de desconcierto y confusión se puso a meditar sobre estos conceptos.

Finalmente un día llego a comprender. Cerró los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior susurrándole:
"Tú nunca en la vida darás manzanas porque no eres un manzano. Tampoco florecerás cada
primavera porque no eres un rosal. Tú eres un roble. Tu destino es crecer grande y majestuoso, dar nido a las aves, sombra a los viajeros, y belleza al paisaje. Esto es quien eres. ¡Sé quién eres!, ¡sé quién eres!..."

Poco a poco el árbol se fue sintiendo cada vez más fuerte y seguro de sí mismo. Se dispuso a ser lo que en el fondo era. Pronto ocupó su espacio y fue admirado y respetado por todos.
Solo entonces el jardín fue completamente feliz. Cada cual celebrándose a sí mismo.

Cuento oriental


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Tuesday, June 27, 2017





EL
SENTIDO
DE LA 
BÚSQUEDA...


¡No saber es formidable!







"Al niño le atrae por naturaleza el buscar. Lo que pasa es que no lo llama así, ni el adulto lo reconoce como tal.

Sin embargo, la búsqueda es algo que nos hace sentir bien y nos enseña a comprender. Lo que nos impide reconocerla es nuestro modo de acercarnos a ella.

A veces el resultado de esa búsqueda puede desconcertar porque no es lo que uno espera. En la búsqueda no se debe proyectar el resultado: uno debe ir abierto. De lo contrario no es una búsqueda.

Sin embargo, la mayoría de los seres, por miedo a lo desconocido, por temor a una reacción de la que no saben nada de antemano, no quieren permanecer abiertos y proyectan lo conocido para sentirse seguros. Uno debe continuar buscando. Debe evitar conclusiones y afirmaciones que paralizan o estancan la búsqueda. Hay que mantener una pregunta viviente, ¡y hay tantas…! ¿Qué es la vida? ¿Qué es educar y para qué? ¿Cuál es realmente la diferencia entre un adulto y un niño? ¿Qué comprendo de esa diferencia?
Para el niño es importante entender que no todo es perfecto. Que es necesario seguir buscando algo más satisfactorio. Algo mejor. El principio de una búsqueda, de un aprender, es abrirse a las preguntas. Pero abrir a los niños a las preguntas es siempre difícil porque nosotros, los adultos, no las tenemos. Hacerse preguntas no es cómodo y la comodidad es lo que rige nuestras vidas.
Sin embargo, si somos educadores, si somos padres, tenemos que sacudirnos esa comodidad y ese anhelo de seguridad, y plantearnos preguntas. Preguntas que tenemos que compartir con los niños. Si uno tiene una pregunta y la comparte con el niño, éste es el comienzo de un aprender. Un aprender compartido.
La búsqueda es necesaria porque al estar el niño ante algo, sin una idea preconcebida, el acto de buscar lo abre a lo desconocido. De ese modo, el “no saber” deja de ser un pecado, para convertirse en un incentivo y en un interés por buscar más. Esto es muy importante, porque al niño a quien se le enseña que es “un burro” porque no sabe, va a creerse menos que otros. No va a tener confianza en sí mismo sino en su mente y en la importancia del saber intelectual. Lo que es peor, no buscará y su manera de ser será pasiva. De esta forma, su verdadera inteligencia no se desarrollará… la verdadera inteligencia sólo se desarrolla en la búsqueda.
La actitud de buscar resguarda al niño de llegar a ser un adulto que “lo sabe todo”. Un niño que no se pregunta, que no sabe buscar, perderá también su posibilidad de algo más espiritual, de buscar dentro de sí el porqué está en esta tierra y cuál podría ser su función, su utilidad. La necesidad de buscar le dará, cuando sea mayor, la posibilidad de buscar la verdad. Y en el mundo no hay ninguna cosa que produzca tanto placer, tanta felicidad real, como el encuentro con la verdad, la propia y la ajena, ¡que es la misma! En el momento en que aparece, da vida a todo. Pero el precio que tenemos que pagar por ella es alto.
Necesitamos hacer muchos esfuerzos antes de presenciar o vivir una verdad. Por eso es tan importante dar a los niños el sentido de la búsqueda."

Nathalie De Salzmann De Etievan (*)
(*) Nathalie De Salzmann de Etievan ( Tbilisi , 29 de enero 1917 - Caracas , 11 de junio 2007 ) fue una educadora georgiana .Nacida en Tbilisi, Georgia , estudió en Suiza y Francia. Hija de Alexandre y Jeanne de Salzmann , desde joven se crió en estrecho contacto con las Enseñanzas de “Georges Ivanovich Gurdjieff“. Desde 1950 se trasladó a Venezuela, donde comenzó una exitosa carrera como periodista, traductora, conductora, pintora y se establece en especial como educadora y pedagoga. A ella se debe el nacimiento del modelo educativo Etievan, un método pedagógico, cuyas ideas, experiencias y métodos de trabajo en el campo de la educación son la base de muchos colegios y campus para niños en varios países de América Latina, Perú, Venezuela , Colombia, Ecuador y Chile. 
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Thursday, June 8, 2017



ALTAS CUMBRES

¿Por qué resignarnos a NO SER quienes verdaderamente SOMOS? 


“Una vez un catamarqueño encontró entre las rocas de las cumbres un extraño huevo. Era demasiado grande para ser de gallina. Además hubiera sido difícil que este animal llegara hasta allá para depositarlo. Y resultaba demasiado chico para ser de avestruz.

No sabiendo lo que era decidió llevárselo. Cuando llegó a su casa, se lo entregó a la patrona que justamente tenía una pava empollando. Viendo que más o menos era del tamaño de los otros, fue y lo colocó también a este debajo de la pava clueca.

Dio la casualidad que para cuando empezaron a romper los cascarones los pavitos, también lo hizo el pichón que se empollaba en el huevo traído de las cumbres. Y aunque resultó un animalito no del todo igual, no desentonaba del resto de la nidada. y sin embargo se trataba de un pichón de cóndor. Sí Señor, de cóndor, como usted oye. Aunque había nacido al calor de la pava clueca, la vida le venía de otra fuente. El bichito imitó lo que veía hacer. Piaba como los otros pavitos, y seguía a la pava grande en busca de gusanitos, semillas y desperdicios. Vivía en el gallinero. De noche se subía a las ramas del algarrobo por miedo de las comadrejas y otras alimañas. Vivía totalmente en la pavada, haciendo lo que hacían los otros pavos.

A veces se sentía un poco extraño. Sobre todo cuando tenía oportunidad de estar a solas. Pero no era frecuente que lo dejaran solo. El pavo no aguanta la soledad. Es bicho de andar siempre en bandada, sacando pecho para impresionar y respondiendo ante quien los impresiona, con una sonora burla. Cosa muy típica de estos pajarones, que a pesar de ser muy grandes, no vuelan.

Un mediodía de cielo claro y nubes blancas, nuestro animalito, quedó sorprendido al ver unas extrañas aves que planeaban majestuosas, casi sin mover las alas. Sintió como un sacudón en lo profundo de su ser. Sus ojos acostumbrados a mirar siempre el suelo en busca de comida, no lograba distinguir lo que sucedía en las alturas. En su corazón se despertó una nostalgia poderosa.

Pero en ese momento se le acercó una pava preguntándole lo que estaba haciendo. Se rió de él cuando escuchó su confidencia. Le dijo que era un romántico, y que se dejara de tonterías, porque se hacía tarde y debían buscar frutita madura y gusanos para el almuerzo.

Desorientado el pobre animalito siguió a su compañera que lo devolvió a la pavada. Retornó su vida normal, siempre atormentado por una profunda insatisfacción interior que lo hacía sentir extraño.
Nunca descubrió su verdadera identidad de cóndor. Y llegado a viejo, un día murió. Sí, murió en la pavada, como había vivido.
¡Y pensar que había nacido para las altas cumbres!”

Mamerto Menapace (*)
“Morir en la pavada”

(*) Mamerto Menapace nació en Malabrigo, región del Chaco Santafesino, hoy norte de la provincia de Santa Fe, en 1942. Es un monje benedictino y escritor argentino. Ha escrito cuentos, poesías, ensayos bíblicos, narraciones, reflexiones. Se inspira un tanto en el Cura Brochero. Publica en la Editora Patria Grande desde 1976. Ha editado numerosos libros muy famosos en el ámbito de la Iglesia católica en Argentina y también en el extranjero. Sus más de cuarenta libros tratan temas que van desde el encuentro con Dios al crecimiento en la fe.



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Thursday, May 11, 2017



PIEDRAS PRECIOSAS

"Vivir es dedicar toda la existencia a pulir esa joya interior"



“Todos tenemos una misión única e irrepetible, que sólo nosotros podemos cumplir. Pero esto no significa que nos quedemos de brazos cruzados esperando a que alguien venga y nos diga cuál es. Por el contrario, la misión es algo que uno debe descubrir por sí mismo. En principio, las piedras preciosas yacen bajo tierra. Si nadie hace el esfuerzo de extraerlas, quedarán eternamente ocultas bajo las capas de roca. Pero vayamos más lejos aún. Tampoco basta con extraerlas, pues para que valgan de verdad deben ser pulidas y talladas con esmero.

El ser humano debe esforzarse constantemente para extraer el tesoro que yace en su vida; vivir es dedicar toda la existencia a pulir esa joya interior. Muchas personas que no han sido precisamente brillantes en las aulas, suelen revelar una aptitud especial con el transcurso de los años, a medida que van adquiriendo experiencia en las situaciones concretas de la vida. Por eso diría yo que conseguir un trabajo es apenas el punto de partida para el descubrimiento de su verdadera capacidad. No es, de ninguna manera, la meta final de la existencia. Por favor, ¡no se impacienten! Sigan escalando la montaña de la vida sin prisa pero sin pausa, a paso firme, pero sin pensar nunca en dar marcha atrás. (…) Cuando uno toma una decisión, no puede andar con medias tintas; no se puede ser tibio con los propios deseos. Porque, si realmente se han empeñado con toda pasión y energía, no tendrán nada que reprocharse a sí mismos, ni siquiera si fracasan en el primer intento. Y, si triunfan, el sabor del éxito será totalmente mérito de ustedes y de su arduo trabajo. De todas formas, sea cual fuere el resultado, cuando hay esfuerzo sincero se abre por sí solo el camino hacia la próxima meta...”

Daisaku Ikeda (*)                                               

(presidente de la Soka Gakkai Internacional)

(*) Daisaku Ikeda es un filósofo budista, constructor de la paz, educador, autor y poeta. Es el tercer presidente de la Soka Gakkai y presidente fundador de la Soka Gakkai Internacional (SGI). Es fundador de las escuelas Soka (creación de valor), un sistema de instituciones educativas no confesionales que se sustentan en el ideal del desarrollo del potencial creativo único de cada estudiante y en cultivar la ética de la paz, la contribución social y la conciencia global. El sistema académico comprende desde jardines de infancia hasta educación universitaria y cuenta con una universidad en Tokio, Japón, y otra en California, Estados Unidos.



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